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La ruta del arriero un recorrido para visitar

Dominado principalmente por hombres, el perfil de un arriero siempre ha sido el de una persona con un físico y un espíritu excepcionales, independientemente de su educación, profesión o procedencia. Normalmente llevaban un sombrero aguadeño para protegerse del sol, un poncho para el frío y para secarse el sudor y fumaban un cigarro de tabaco para medir el tiempo o la distancia mientras ahuyentaban a los mosquitos.

Textos Erin Donaldson
Traducción Estefanía Cano – Punto de Información Turística de Salamina

El norte de Caldas tiene un potencial especial en lo que se denomina La Ruta del Arriero.

Los Arrieros eran personas maravillosas de todo tipo y condición que tenían un espíritu de aventura y exploración. Fueron los hombres y mujeres que abrieron el eje cafetero colombiano para el asentamiento de las familias que venían de Antioquia. Este eje se convirtió en una importante ruta comercial, todas las mercancías producidas y encargadas desde lejos debían recorrer esta ruta que se extiende desde Medellín hasta el norte de Caldas y hasta Manizales, la capital de esta última región.

El perfil del arriero

Dominado principalmente por hombres, el perfil de un arriero siempre ha sido el de una persona con un físico y un espíritu excepcionales, independientemente de su educación, profesión o procedencia. Normalmente llevaban un sombrero aguadeño para protegerse del sol, un poncho para el frío y para secarse el sudor y fumaban un cigarro de tabaco para medir el tiempo o la distancia mientras ahuyentaban a los mosquitos. También llevaban un machete para despejar lianas, arbustos y otros obstáculos en el camino. Además, un arriero siempre tenía un perro a su lado para protegerse y alertar de los intrusos. Incluso, cuando era necesario, podían llevar un silletero para llevar a sus compañeros incapacitados o enfermos al pueblo más cercano para que recibieran atención médica.

La ruta de los arrieros

Podría decirse que esta ruta se extiende desde Armenia/Pereira hasta Medellín. Esta vez nos vamos a centrar en el norte de Caldas porque los pueblos de esta región tienen una autenticidad única que queremos documentar. Esta singularidad se debe en gran medida a las difíciles situaciones que tuvieron que vivir durante la forja de esta ruta. Esto también se puede reconocer en el hecho de que todavía se ven arrieros en lugares como Manizales o Salamina, ambas ciudades de Caldas, pero raramente en Pereira y Armenia debido a su paisaje más fácil y mejores carreteras.

La mala calidad de las carreteras del Departamento de Caldas, es esencialmente lo que mantiene a los arrieros en el negocio. Es importante señalar que las carreteras están experimentando una mejora drástica en la región gracias a las administraciones departamentales anteriores y actuales. Han estado invirtiendo en la infraestructura del departamento y ahora están pavimentando tramos y manteniendo otros para mitigar los riesgos de derrumbes. Además, están trabajando para allanar carreteras duras que, de otro modo, habrían sido casi imposibles de utilizar.

Día 1: Aguadas – Sombreros y Piononos

Aguadas es el punto medio entre Medellín y Manizales. Es un gran punto de partida para nuestro viaje en la Ruta de los Arrieros. También puede establecer esta ciudad como destino final y disfrutar de lo que ofrece al final de su viaje. Aguadas tiene muchas cosas que ofrecer y esto incluye la degustación del singular Pionono, un tipo de pastel que sólo se encuentra en Aguadas. También puede visitar el Museo del Sombrero directamente en la Casa de la Cultura de la ciudad. Otra actividad imprescindible es pasear por el casco antiguo para ver las sombrererías artesanales, la arquitectura colonial y la presencia constante de una bruma que siempre se cierne sobre esta pequeña ciudad.

Día 2: San Félix – El valle de la Samaria y Marulanda

Si vamos a ser técnicos, nuestro siguiente destino no es una ciudad o pueblo, sino un corregimiento, o principado de Salamina. A pesar de este tecnicismo, San Félix se siente como un pueblo propio debido a la hora de distancia a Salamina. Esta tranquila ciudad sólo cuenta con unos 1.400 habitantes. Por desgracia, la mayor parte de su floreciente población anterior fue expulsada de la región por la violencia de la guerrilla durante los 50 años de guerra irregular que atormentaron a toda esta zona y al país. Hoy en día, experimenta un renovado interés de los anteriores residentes por reasentarse y crecer. Este crecimiento también se ve respaldado por el aumento del número de turistas que visitan la región para conocer lo que es uno de los bosques de Palma de Cera más densos y naturales de Colombia, conocido como el Valle de la Samaria.

Marulanda, a sólo una hora y media de San Félix, es otra parada importante en la Ruta del Arriero. Desde aquí se puede llegar hasta Manzanares. Este pueblo es famoso por sus ovejas y la tradicional ruana (ponchos de lana). También podrá disfrutar del paisaje adornado con palmeras de cera y de la fábrica de lana artesanal de este pueblo de alta montaña de clima frío.

Día 3: Salamina – Ciudad de la Luz

Fundada como ciudad, fue en su día el principal destino de llegada del sur de la antigua Antioquia hasta que se dividió en varios departamentos; declarada “Madre de Pueblos”, de allí partieron los fundadores de la gran mayoría de fundadores de los pueblos y ciudades del eje cafetero. Cuando Antioquia fue dividido, Manizales se convirtió en la capital del recién creado departamento de Caldas y Salamina pasó a tener un papel más secundario en la región. Sus habitantes siempre han sido famosos por su intelectualidad, arte, poesía y las tallas en madera.

Le invitamos a pasear por las calles de la que es una de las ciudades antiguas mejor conservadas del país, “un Pueblo detenido en el tiempo”. Para resaltar sus antiguas raíces, Salamina dio origen al movimiento “Pueblos Patrimonio”. Hoy en día sólo hay 18 pueblos considerados patrimonio en Colombia.

Día 4: Aranzazu – Paseos a caballo y vino de mora

Hasta hace poco, Aranzazu no se consideraba un destino turístico. Sin embargo, gracias a las múltiples ofertas únicas para los visitantes esto está cambiando. Dicha oferta incluye un museo de artefactos religiosos (actualmente en renovación), un vino de mora bastante bueno, varias cascadas cercanas, visitas a granjas ecológicas y paseos a caballo. Todos los fines de semana salen de Aranzazu paseos guiados a caballo para pasar el día subiendo a una cascada que se ve desde el pueblo, llamada Chorros de la Moravia. Este es uno de los lugares favoritos de los habitantes del pueblo, por lo que siempre tendrá la oportunidad de conocer a un grupo de lugareños y cabalgar junto a ellos.

Día 5: Manizales – Café, Tango y la Expedición de los 20

En un entorno urbano, Manizales es la Capital del Café de Colombia. Aquí podrá disfrutar de algunas de las preparaciones de café más sofisticadas, como la máquina Steampunk de la Boutique de Cafés Especiales, o beber el más rústico y tradicional Tinto, que no debe confundirse con el vino, mientras realiza una visita a una finca cafetera en Tío Conejo.

Después del café, Manizales también le ofrece la posibilidad de descubrir el tango, un estilo de baile y música originario de Buenos Aires, Argentina. Este baile es una parte importante de la cultura local, lo que se refleja en el hecho de que los campeones del mundo de tango de 2020 son de esta ciudad. Le invitamos a pasear por la mundialmente famosa Calle del Tango o a tomar una clase de iniciación a este baile que ha perdurado durante más de 100 años.

Por último, al final del día, visite Chipre para conocer el monumento a la Expedición de los 20, que inmortaliza a los arrieros que se instalaron en la región y fundaron Manizales en 1849. Debajo del monumento encontrarás un museo del café donde podrás vestirte de paisa y posar para las fotos. Después de tu visita podrás disfrutar de uno de los mejores escenarios de atardeceres de todo el país y despedir tu día y tu viaje por la Ruta de los Arrieros.

Conclusión

La Ruta de los Arrieros es un legado vivo de resiliencia que nos trajo una civilización próspera a partir de selvas y bosques en constante crecimiento. Sin ella, la cultura, el paisaje y el dialecto local del Norte de Caldas no serían los mismos. Su valor está en el tremendo desafío de cortar rutas y senderos a través de la cordillera de los Andes colombianos.

Cuando recorra esta ruta, tómese un descanso, absorba el canto de los pájaros, la energía y los ecos de los que le precedieron. Sólo en este preciso momento podrá apreciar plenamente la importancia de los valientes hombres y mujeres que ayudaron a asentar el Eje Cafetero de Colombia para las generaciones futuras.

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Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. Samuel Osorio Maldonado

    La historia de Salamina ya está contada, le pido a los compiladores que para el bicentenario no vayan a tergiversar como es costumbre, solo falta contar de los años 8Os. para acá.

    1. admin

      Me parece muy buena observación y que terminemos de inventar hechos o que nunca ocurrieron o que fueron tergiversaciones de la historia.

  2. Samuel Osorio Maldonado

    La historia de Salamina ya está contada, se de reeditar.

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